Conocerme
Crecí en Erie, Pensilvania, y era un niño tranquilo, aunque aun así conseguí meterme en problemas por mi curiosidad. Hoy, considero la curiosidad como un activo, me ayuda a ser un mejor médico. Sabía que en la escuela secundaria quería ser doctor. Mi propio pediatra fue una inspiración. Me cuidó a mí y a mis hermanos cuando crecían y eso me atrajo.
Por qué trato a los niños
Los niños son divertidos. Apelan a la alegría que tengo y son una inspiración tan inspiradora porque realmente quieren mejorar. Los niños son honestos y están motivados.
Lo que me apasiona
Siento firmemente el acceso a una atención sanitaria asequible y de calidad para todos.
Cómo intento marcar la diferencia
Intento conocer a cada paciente; permítale que cuente su lado de la historia. Todo el mundo tiene una historia que contar y quién soy para juzgar o tener nociones preconcebidas.