Conocerme
Crecí en la Costa Espacial de Florida en Cocoa Beach. Era un hogar bilingüe muy orientado a la familia. Cuando estoy fuera de la oficina, me gusta leer y viajar.
Por qué trato a los niños
Cuando tenía 12 años, mi pediatra me explicó la enfermedad cardíaca de mi padre a mi hermana y a mí, lo que equivale a la afección en la que el queso queda pegado en los fideos macarrones. Me gusta explicar las cosas a mis pacientes a su nivel, asegurándome de que entienden lo máximo posible. Involucro a los niños que veo y a sus familias, juntos, en la atención médica de cada niño.
Lo que me apasiona
Mi parte favorita de la pediatría es establecer relaciones sólidas con mis pacientes y sus familias. Es con estas relaciones que tenemos las herramientas para garantizar que los niños crezcan para ser lo más sanos y fuertes posible. No se me ocurre ningún otro lugar donde se pueda tratar a pacientes que planean convertirse en futuros piratas, policías, princesas, astronautas y ninjas.
Cómo intento marcar la diferencia
Cada etapa de crecimiento viene con sus propios placeres y obstáculos. Trabajo para dotar a los padres de los recién nacidos de la información para ayudarles a abordar esas muchas “primeras” y prevenir enfermedades. Animo a los niños en edad escolar a que aprendan opciones saludables, logren objetivos y persigan sus sueños. También trabajo para crear un entorno seguro para que los adolescentes sean escuchados y para promover la comunicación abierta con los adultos en sus vidas; los animo a tomar el control de su salud. Mi esperanza no es solo ayudar a los pacientes y a las familias a sortear estas etapas, sino también ayudarles a comprender cómo la enfermedad puede afectar a los hitos de la infancia. Mi objetivo es trabajar en equipo con pacientes y familias para encontrar las mejores soluciones.