- Pasa las páginas de libros sin ayuda, especialmente las páginas de libros “congestionadas” hechas de cartón grueso
- Intenta garabatear con tiza, crayones, pintura o marcadores lavables
- Muestra una habilidad cada vez mayor para recoger objetos más pequeños con los dedos
- Utiliza ambas manos para recoger, sujetar o transportar cosas
Hitos de lectura previa de 18 a 23 meses
¿Su hijo de 3, 4 o 5 años va bien encaminado para aprender a leer? Descúbralo ahora.
- Nombra varios objetos e imágenes familiares
- Utiliza frases cortas al hablar, como “La mamá viene”, “Vea a papá”, “Querer zumo”
- Sigue instrucciones simples: “Tráeme sus zapatos; saldremos al exterior”.
- Te trae libros para leer
- Imita sus palabras y acciones: intenta copiarlo fingiendo cocinar, afeitarse, cuidar de un muñeco o animal de peluche, o usar herramientas de juego
- Crea rutinas diarias en torno a libros y lecturas, como durante la siesta o la hora de acostarte.
- Lea historias sobre las experiencias actuales de su hija: esto ayuda a su hija a establecer conexiones y comprender eventos significativos en su vida (entrenamiento en la miga, visitar a los abuelos, estar enferma).
- Pídale al niño que señale y nombre las imágenes de los libros.
- Deje que su hijo pase las páginas de los libros. Elige libros para manos y dedos diminutos, como libros hechos de cartón grueso, tela o material plástico apto para bebés.
- Profundice en el lenguaje de su hijo: si su hijo dice “camión”, usted dice: “Sí, es un camión de volcado amarillo grande”.
- Proporcione tiza, marcadores o pintura no tóxica para que el niño los use para garabatear.
- Deja de usar palabras: de repente parece socialmente retraído (“en su propio mundo”) y no utiliza palabras que haya usado anteriormente
- Tiene problemas para entender el lenguaje hablado sencillo: necesita que le muestre lo que está diciendo para entender
- No dice varias palabras ni frases cortas
- No camina de forma independiente: debe ser capaz de caminar sin agarrarse a los muebles u otra persona
- Muestra movimientos extraños y repetidos con el cuerpo o los objetos: algunos ejemplos incluyen girar el cuerpo o los objetos con frecuencia (varias veces al día) o enfocar obsesivamente una parte de un juguete, como las ruedas de un automóvil, en lugar de jugar con el juguete como otros niños de la misma edad